🎉 Up to 70% Off Selected ItemsShop Sale

Un negocio de avestruces
-Hablando de precios de aves, he visto un avestruz que costó trescientas libras -dijo el taxidermista, recordando un viaje de su juventud-. ¡Trescientas libras!
Me miró por encima de las gafas.
-Otro en cambio no lo querían ni por cuatro libras. No, no se trataba de nada extraordinario. Eran avestruces vulgares y corrientes. Algo descoloridas además a causa de la dieta. Y no había tampoco ninguna restricción especial de la demanda. Cualquiera hubiera pensado que cinco avestruces comprados a un indio habrían salido baratos.
Me miró por encima de las gafas.
-Otro en cambio no lo querían ni por cuatro libras. No, no se trataba de nada extraordinario. Eran avestruces vulgares y corrientes. Algo descoloridas además a causa de la dieta. Y no había tampoco ninguna restricción especial de la demanda. Cualquiera hubiera pensado que cinco avestruces comprados a un indio habrían salido baratos.
-Hablando de precios de aves, he visto un avestruz que costó trescientas libras -dijo el taxidermista, recordando un viaje de su juventud-. ¡Trescientas libras!
Me miró por encima de las gafas.
-Otro en cambio no lo querían ni por cuatro libras. No, no se trataba de nada extraordinario. Eran avestruces vulgares y corrientes. Algo descoloridas además a causa de la dieta. Y no había tampoco ninguna restricción especial de la demanda. Cualquiera hubiera pensado que cinco avestruces comprados a un indio habrían salido baratos.
Me miró por encima de las gafas.
-Otro en cambio no lo querían ni por cuatro libras. No, no se trataba de nada extraordinario. Eran avestruces vulgares y corrientes. Algo descoloridas además a causa de la dieta. Y no había tampoco ninguna restricción especial de la demanda. Cualquiera hubiera pensado que cinco avestruces comprados a un indio habrían salido baratos.
$3.00
Un negocio de avestruces—
$3.00
Description
-Hablando de precios de aves, he visto un avestruz que costó trescientas libras -dijo el taxidermista, recordando un viaje de su juventud-. ¡Trescientas libras!
Me miró por encima de las gafas.
-Otro en cambio no lo querían ni por cuatro libras. No, no se trataba de nada extraordinario. Eran avestruces vulgares y corrientes. Algo descoloridas además a causa de la dieta. Y no había tampoco ninguna restricción especial de la demanda. Cualquiera hubiera pensado que cinco avestruces comprados a un indio habrían salido baratos.
Me miró por encima de las gafas.
-Otro en cambio no lo querían ni por cuatro libras. No, no se trataba de nada extraordinario. Eran avestruces vulgares y corrientes. Algo descoloridas además a causa de la dieta. Y no había tampoco ninguna restricción especial de la demanda. Cualquiera hubiera pensado que cinco avestruces comprados a un indio habrían salido baratos.











