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La máscara del lobo

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La máscara del lobo

Antes de que existieran las palabras, estaba el cuerpo. El cuerpo no miente. El problema es que yo tardé veinticinco años en fiarme de él. Es demasiado tiempo cargando algo para lo que el mundo no tiene categoría. No busco que lo entiendas. Solo quería que existiera en algún sitio fuera de mí.

Crecí en el sur, en un pueblo donde el viento dobla los álamos y el monte empieza detrás de las casas. Aprendí pronto que había una versión de mí que el mundo aceptaba y otra que tenía que guardar. La versión que guardaba era la más real. Era la que sabía oler la lluvia antes de que llegara. La que en el bosque encontraba la única postura en que el cuerpo dejaba de pedir algo que no estaba.

Construí una máscara. La llevé años. Y un día entendí que ya no la necesitaba para sobrevivir, sino que la seguía llevando por costumbre.

Este libro es lo que queda cuando se cae. Lo que queda soy yo.

Antes de que existieran las palabras, estaba el cuerpo. El cuerpo no miente. El problema es que yo tardé veinticinco años en fiarme de él. Es demasiado tiempo cargando algo para lo que el mundo no tiene categoría. No busco que lo entiendas. Solo quería que existiera en algún sitio fuera de mí.

Crecí en el sur, en un pueblo donde el viento dobla los álamos y el monte empieza detrás de las casas. Aprendí pronto que había una versión de mí que el mundo aceptaba y otra que tenía que guardar. La versión que guardaba era la más real. Era la que sabía oler la lluvia antes de que llegara. La que en el bosque encontraba la única postura en que el cuerpo dejaba de pedir algo que no estaba.

Construí una máscara. La llevé años. Y un día entendí que ya no la necesitaba para sobrevivir, sino que la seguía llevando por costumbre.

Este libro es lo que queda cuando se cae. Lo que queda soy yo.

$3.08

Original: $8.80

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La máscara del lobo

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Description

Antes de que existieran las palabras, estaba el cuerpo. El cuerpo no miente. El problema es que yo tardé veinticinco años en fiarme de él. Es demasiado tiempo cargando algo para lo que el mundo no tiene categoría. No busco que lo entiendas. Solo quería que existiera en algún sitio fuera de mí.

Crecí en el sur, en un pueblo donde el viento dobla los álamos y el monte empieza detrás de las casas. Aprendí pronto que había una versión de mí que el mundo aceptaba y otra que tenía que guardar. La versión que guardaba era la más real. Era la que sabía oler la lluvia antes de que llegara. La que en el bosque encontraba la única postura en que el cuerpo dejaba de pedir algo que no estaba.

Construí una máscara. La llevé años. Y un día entendí que ya no la necesitaba para sobrevivir, sino que la seguía llevando por costumbre.

Este libro es lo que queda cuando se cae. Lo que queda soy yo.

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